El Circo Massimo, que está cerca del Coliseo, es otro de los lugares más significativos de la Roma Imperial, acá se celebraban las famosas carreras de cuádrigas. Está situado en el valle formado entre las colinas Aventina y Palatina. Hoy queda solo el trazado y algunos restos de paredes.

La Iglesia Santa María en Cosmedin es una de las iglesias medievales más refinadas de Roma, famosa porque en uno de sus muros exteriores se encuentra incrustada una antigua máscara de Tritón, la Bocca della Verita (boca de la verdad). La leyenda dice que si alguien mete la mano derecha dentro de la boca habiendo dicho una mentira, ésta se cerrará de golpe. Nosotros como no somos mentirosos -¡mentira!- no tenemos miedo y nos arriesgamos.

En esta iglesia que tiene bellos frescos en las paredes, se conservan las reliquias de San Valentino
Alrededor de esa manzana se encuentran varias iglesias, monumentos y zonas arqueológicas como las Termas de Caracalla y el Arco de Jano. En esta calle vimos la primera de las manifestaciones de trabajadores con que nos cruzaríamos en Europa. ¡Aprendan a hacer piquetes, ché!

Frente a la iglesia está la Piazza de la Bocca de la Veritá con el Templo de Hércules el edificio circular de mármol más antiguo que se conserva en Roma
Seguimos caminando por esas calles llenas de edificaciones donde las columnas y construcciones de templos antiguos se funden con las de otras épocas seguramente para aprovechar la construcción y produciendo un efecto extrañísimo
Hasta llegar al Teatro de Marcello, comenzado por Julio César y finalizado por Augusto entre 11 y 13 a.C, lleva el nombre del sobrino de este último, es el único teatro romano que queda en pie


Detrás del teatro se sube hasta el Portico de Ottavia, construido por Augusto dedicado a su hermana, la mamá del Marcello del teatro y todo queda en familia

El pórtico se encuentra a la entrada del Rione de Sant'Angelo donde se ubicó el Ghetto de Roma, es decir el barrio judío que hasta hoy perdura. Este barrio es uno de los más pintorescos de la ciudad.

Atravesando el barrio Sant’Angelo se llega hasta orillas del Tiber, con sus puentes, como el Sisto o el mismo Puente de Sant'Angelo
Aprovechando que el día estaba tan lindo y era el último en Roma, emprendimos una larga caminata por el circuito de las plazas romanas.
En primer lugar la Piazza Campo di Fiori del siglo XV donde hay una estatua de Giordano Bruno, tapada por los puestos de flores y el mercado
Luego la Piazza Farnese y el Palacio Farnese del siglo XVI, que está adornada con fuentes que reutilizaron bañeras de granito provenientes de las Termas de Caracalla.



La Piazza Navona, es una de las más bellas, llena de obras de arte y repleta de artistas ambulantes, restaurantes y heladerías. En el siglo I era el Estadio de Domiciano y en el s. XV se transformó en una plaza con fuentes creadas por el escultor Bernini. La central es la Fontana dei Quatro Fiumi (Fuente de los Cuatro Rios) del año 1651: Nilo, Ganges, Danubio, Río de la Plata, está coronada por un obelisco egipcio llamado obelisco de Domiciano porque adornaba tambien el antiguo estadio.
En esta plaza nos tomamos el famoso helado Tartufo, una delicia de chocolate en estado puro, cerezas, whisky y crema batida
Pero como nos corrieron de la heladería, porque sentados era otro precio y una señora gorda y adornada de una mesa cercana se me rió en la cara, nos acordamos por un momento de nuestra procedencia histórica y nos fuimos a dar nuestra solidaridad a los compañeros trabajadores, que como en toda Europa se manifiestan contra la crisis, que no solo pasa en Argentina como nos quieren hacer creer, ¿no muchachos?
Después del momento gremial, nos acordamos que estábamos en Europa gastando euros, así que volvimos a nuestro papel de turistas y nos fuimos a la Piazza de la Rotonda, donde se encuentra uno de los monumentos más importantes del Roma: el Pantheon de Agripa.
Este lugar dedicado a varias divinidades fue construido en el 27 a.C. por el cónsul Agripa. El interior muestra una planta circular con una cúpula im-pre-sio-nan-te, que tiene una abertura en el centro y crea un efecto lumínico muy raro. Parece que cuando llueve cae el agua y se evacua por unos agujeritos que tiene el piso. Hay obras de arte y varias tumbas de reyes de Italia, como Vittorio Emmanuelle y del escultor, pintor y arquitecto renacentista Raffaello.
Como para ir al Trastévere ya no llegabamos porque era muy tarde y estabamos muy cansados, lamentándolo mucho decidimos dejar este barrio romano para otro viaje u otra vida y retomamos entonces la Via del Corso hasta la Piazza Venezia.
Desde allí tomamos un Bus Turístico para realizar un recorrido nocturno por la ciudad con sus monumentos iluminados que duró unas tres horas y que por ir en el techo del vehículo me dejó un resfrío que tendría consecuencias más adelante.
Igual el recorrido fue maravilloso, Roma de noche es algo que hay que ver, si de día es amarilla de noche es dorada. El bus pasó por la Fuente del Tritone, las Termas de Dioclesiano, el Vittoriano, la rivera del Tiber, la Isola Tiberina, el Puente de Vittorio Emanuele, la Piazza San Pietro en el Vaticano, el Castello de Sant'Angelo, la Piazza del Poppolo y la Piazza de la República con sus imponentes hoteles de 5 estrellas, última parada donde para terminar el día nos comimos unos ricos ravioles en una de las trattorias que rodean la zona de Términi.
Se nos hizo de noche en el autobús y vale aclarar que no estaba borracho, las fotos salen un poco movidas porque son desde el bus en movimiento y de noche, pero el efecto está bueno y da una idea de cómo luce la Roma nocturna. Fue la mejor manera de despedirnos de la ciudad ya que al dia siguiente viajaríamos a la costa de Liguria.
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