martes, 20 de octubre de 2009

Dia 10 - Atenas

El día amaneció caluroso y con mucho sol pero sin nada de viento, justo para encarar la subida al Monte Likavitos.



Desde Kolonaki tomamos un taxi que nos subió hasta la base del Teleférico, y luego de un breve pero un tanto claustrofóbico viaje llegamos a la cumbre del Monte desde donde se observan espectaculares panorámicas de la ciudad con el mar Egeo de fondo.



Es un lugar privilegiado para observar la Acrópolis, el Templo de Zeus y el Estadio Olímpico.











En la cima del monte se erige la Iglesia de Agios Giorgios (San Jorge), una pequeña capilla que encierra obras de gran valor artístico.









Como se hace en estos casos, le encendimos una vela al santo para pedirle protección para el resto del viaje. Al salir del teleférico en lugar de tomar un transporte bajamos por las escaleras del pasaje Ploutarchou cubierto de enredaderas en el barrio Likavitos. En ese lindo barrio ateniense, encontramos paralelas al pasaje, otras calles con tiendas y lugares de comida.







Nos encantó ese rincon de la ciudad y dedimos terminar la tarde recorriendo otro barrio: Psiri, que la primera estadia en Atenas, apenas habíamos comenzado a conocer. Psiri, es uno de los barrios de moda en Atenas, queda lindando con Monastiraki y se extiende como una serie de calles repletas de bares, locales de artesanías, ropa y lugares de esparcimiento.









A medida que nos internamos en el barrio, el encanto de la parte “turística” va desapareciendo paulatinamente para desembocar en otros barrios más característicos de la inmigración asiática, el infaltable "barrio chino" de toda gran ciudad que se precie. Decidimos volver sobre nuestros pasos y un tanto perdidos desembocamos sin quererlo y ya al final de la tarde en un lugar arqueológico que no habíamos tenido en cuenta: el Kerameikos, la antigua necrópolis de Atenas y una de las entradas principales a la ciudad.

El antiguo barrio de Keramos (cerámica) era el de los alfareros y hoy pueden verse una serie de tumbas del siglo IX a.C., algunas de personajes famosos como Lisímaco y Pitágoras. El conjunto posee además de una vía sacra, restos de murallas y del Pompéion, un gimnasio del siglo V a.C. desde donde partía la procesión (pompe) de las Panateneas hacia la Acrópolis durante las pruebas deportivas.



Hay también un museo de esculturas y estelas funerarias, pero debido a lo avanzado de la hora el recinto estaba cerrado, solo alcanzó para sacar algunas fotos antes de que oscureciera. En esos momentos apareció uno de los perros guardianes del conjunto arqueológico de Atenas por lo que decidimos seguir nuestro camino tratando de pasar desapercibidos. Sabíamos que no nos haría nada porque están entrenados para no atacar a los turistas “blancos” como nosotros, pero igual dan miedo. Ya tuvimos ocasión de verlos en acción en la Acrópolis, manteniendo a raya a los vendedores ambulantes, inmigrantes africanos a los que no se les permite, a riesgo de ser atacados por la jauría, entrar en el recinto a ganarse la vida. Es un espectáculo lamentable y racista que pinta la faceta más desagradable de la comunidad europea.

Entre ese pequeño susto y el cansancio de la caminata, terminó un día largo, antesala de un viaje de cuatro días por la Grecia Continental.

Dia 9 - Atenas

Volvimos a Atenas en un corto vuelo desde Santorini en un pequeño avión a hélice. Otra vez estábamos en la tierra del Partenón



Nos despedimos de Nora y Ponti, con cierta cosita, ya que lo habíamos pasado muy bien juntos, pero comenzábamos ahora otra etapa del viaje aunque sin salir de Grecia.



No conseguimos alojamiento donde pensabamos, así que nos mudamos a un hotel bastante mejor a un precio muy razonable, el Stratos Vassilikos no sé bien si porque estaban de rebajas o si les dio lástima nuestra cara de cansancio. Nos sentimos un poco "bichos raros" entre tanta gente con traje y corbata, pero lo más importante es que seguíamos en Kolonaki como siempre que estuvimos en Atenas, el barrio dominado por el monte Likavitos, cuya subida dejamos para el día siguiente.



Por la tarde caminamos un rato por Omonia, paseamos por el Mercado de flores con su decoración celebrando al cine.



Y finalmente fuimos a mirar pasar el tiempo y la gente a la linda plaza Sintagma. La verdad es que nos tiramos un buen par de horas charloteando sin tema fijo como casi siempre. La tarde estaba tibia y serena y los personajes que pasaban curiosos, el pulso cotidiano de la plaza latía plácido entre los turistas y locales. Fue un hermoso paréntesis en medio del ajetreo propio del viaje.







A la nochecita emprendimos el regreso no sin antes pasar por la Tumba del Soldado Desconocido. Sabíamos que tenía un cambio de guardia espectacular los domingos a la mañana así que como estaríamos en Atenas no queríamos perdérnoslo.

domingo, 18 de octubre de 2009

Dia 8 - Santorini

El último dia salió un sol espléndido, así que luego del desayuno, decidimos dedicarlo a las dos cosas que uno tiene en mente en Santorini: dia de playa y puesta de sol.









Para esto, fuimos primero a la playa negra de Perissa





Y finalmente a ver la puesta de sol en Oia









Fue un día perfecto que nos despidió a todos con un buen sabor de boca. Al día siguiente, tomamos el avión de regreso a Atenas. Nora y Alberto volvieron a Italia ya en la parte final de su viaje. Male y yo comenzamos nuestra segunda etapa en Grecia.

Dia 7 - Santorini

Alquilar un auto nos permitió recorrer la isla de punta a punta, a pesar de estar nublado y de lloviznar de a ratos, son tan bellos los lugares, que las imágenes son suficientes para ilustrar el dia.

Firostefani – balcón



Ancient Thyra – restos arqueológicos en la montaña donde vivieron los primitivos habitantes de Thyra (Santorini)





La playa negra de Kamari







Pirgos



Caldera - panorámica



La playa roja de Akrotiri










La bellísima ciudad de Oia