jueves, 5 de noviembre de 2009

Dia 25 - Niza

Luego del momentáneo apuro que pasamos la noche anterior para conseguir alojamiento, nos levantamos con un día hermoso pero con viento. Igual recorrimos la ciudad que tiene tres cosas muy hermosas, dos vimos este día, el mar y el barrio histórico, la tercera quedaba para el siguiente: la colina y sus vistas panorámicas.

Lo primero que llama la atención de la playa de Niza es el mar que tiene una franja color celeste brillante supongo que debido a que la profundidad del mar cae abruptamente a los pocos metros y al fondo de piedras.















El Promenade des Anglais, la Rambla de los Ingleses es un extenso paseo marítimo sobre la Bahía des Anges, a lo largo del cual se alzan hoteles, restaurantes y bares que le dan a la ciudad su característico aire de balneario elegante europeo.

Niza está habitada desde la prehistoria según hallazgos arqueológicos, pero sus orígenes como ciudad mediterránea se remontan a la época romana. Perteneció al reino Piamontés hasta que pasa a Francia en 1860 y se constituye en la capital de los Alpes marítimos.

Es una de las mejores ciudades para parar y desde allí realizar un recorrido por la Costa Azul y otros lugares del sur de Francia.

La Plaza Massena es el corazón de la ciudad, alrededor de la cual se alzan hermosos edificios y hacia la que llegan y parten una serie de peatonales que constituyen el centro comercial y turístico de la ciudad.











Pasamos todo el día caminando por el centro histórico, la Vieille Ville, Ciudad Antigua como dicen ellos desde la Plaza Massena hacia la colina. Otra plaza importante es la Plaza Rossetti frente a la que se alza el Hotel de Ville del 1730. La ciudad tiene mucho ambiente nocturno y por eso es una excelente opción para pasar allí unos días mientras se recorre la costa. Es un placer sentarse en uno de sus bares a tomar sidra de barril acompañado de alguna crêpe y mirar pasar la gente.





















Se come bien en Niza, aunque es un poco caro, pero hay muchos lugares de comida al paso en el centro histórico, sobre todo al mediodía. Por la noche la Rambla de los Ingleses está iluminada y es muy lindo sentarse a ver el mar, sobre todo cuando no hace tanto frío como en esta época del año.







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