Manarolla es pequeño y bello, nudo importante en la caminata a orillas del mar por el sendero de cornisa que une las Cinque Terre.











Luego de una recorrida por el pueblo tomamos al mediodía el tren para Corniglia
Desde la estación de tren hay que realizar una caminata en subida y luego un largo tramo de escaleras, ya que es el pueblo que más alto está de los cinco. Se alza sobre un acantilado de 100 metros rodeado de olivares y viñedos. La escalera se llama “Lardarina” y tiene 377 escalones. La otra opción es tomar un autobús que espera la llegada del tren para subir la gente al pueblo. Por supuesto que nosotros elegimos la segunda opción.
El pueblo es el más pequeño de todos, en él está la Iglesia de Santa Caterina y una playita de aguas cristalinas, es de piedras y para acceder a ella hay que bajar también un montón de escaleras.
A media tarde tomamos el tren que nos llevó al primero de los pueblos –y que conocimos en último lugar-, quizás el más grande de todos: Riomaggiore.
El pueblo es muy bonito, está construido en subida por la montaña, en la parte alta se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista y el Santuario de la Virgen de Montenero y tiene un balcón espectacular al mar desde donde se contemplan, como no podía ser de otro modo, bellos atardeceres.





Esa noche volvimos cansados pero con los ojos llenos de cosas hermosas.
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