domingo, 1 de noviembre de 2009

Dia 20 - Cinque Terre

Por la mañana volvimos a Monterosso, el pueblo que habíamos visto la noche anterior. Esta linda localidad balnearia es la poseedora de las playas de arena de la Cinque Terre por lo que está más desarrollada para el turismo, con más hoteles y donde mucha gente se aloja para conocer el resto de los pueblos.

El día amaneció soleado y a pesar del resfrío que tenía, daba muchas ganas de salir a conocer los pueblos, así que encaramos directamente a Monterosso al Mare.

















La ciudad antigua es pintoresca y tiene bares y restaurantes que funcionan en esta época del año hasta las 6 o 7 de la tarde o mejor dicho de la noche, porque ya está oscuro. Como ya lo habíamos verificado la noche anterior, a esa temprana hora para nosotros los pocos turistas que quedan cenan y luego se van a dormir. Supongo que en el verano habrá más movimiento, por eso es mejor recorrerla durante el día, ya que a la hora en que normalmente a nosotros nos da hambre, está todo cerrado. También es destacable en la ciudad la Iglesia de los Padres Capuchinos que tiene algunas extrañas esculturas.











Luego de recorrer un rato la ciudad, bajamos en tren hasta la siguiente localidad: Vernazza. Este pueblo es un lugar histórico de la época de los antiguos romanos, es una preciosa localidad, con un pequeño muelle, los restos de un castillo y una Torre Albarrana desde donde se ven espectaculares vistas de las Cinque Terre, especialmente de Corniglia, que es el pueblo más cercano.



















Caía el sol, así que rápidamente tomamos el tren y bajamos en la estación de Corniglia, aunque ya era tarde para subir al pueblo que queda sobre una cornisa, así que nos quedamos en el andén que es como un balcón hacia el mar, esperando el próximo tren hacia Manarolla, para poder ver la puesta de sol.







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