viernes, 20 de noviembre de 2009

Dia 40 - Madrid

La llegada a Madrid no pudo ser más pintoresca, ya notamos algo raro cuando le dimos la dirección al taxista del apartamento que habíamos alquilado. No nos dijo nada, pero aclaró que era una calle peatonal y que nos dejaba a una cuadra. No nos dijo que era la calle de las putas. Todo bien con las compañeras trabajadoras sexuales, pero al principio fue un poco inquietante estar parado en la puerta del edificio cargados de valijas y un cartel en la frente que decía: “soy turista, soy turista", entre los ofrecimientos de placer de las chicas hacia los peatones. "Somos turistas del interior del exterior", nos delataba el aspecto y la actitud retraida del que intenta pasar desapercibido sin lograrlo. Un par de gordos que nos miraban fijo no contribuyó a disipar la sensación de inquietud hasta que por suerte más o menos a los 10 minutos de llegar nos abrieron la puerta y pudimos entrar al apartamento alquilado. A las pocas horas ya estabamos como chanchos con las chicas y si nos dejan un par de días más, hasta nos despedíamos con abrazos y promesas de volver de visita con alfajores havanna de regalo.

Calle de la Montera





El apartamento estaba muy bien ubicado, a una cuadra de Gran Via y cuatro de Puerta del Sol, una peatonal animada incluida la calle de las putas nuestras, era un excelente lugar para partir después del desayuno y volver a la hora de dormir. Aunque a veces el sueño se interrumpía con algo de ruido exterior, un gritito por allí “vamos papi”, algún borrachito por allá, nada violento por cierto, quizás porque en la otra calle estaba la comisaría y había cámaras por todos lados, pero nunca vimos ningún hecho que nos hiciera querer abandonar el lugar.



Así que de inmediato caminamos hacia la Puerta del Sol que como siempre estaba muy animada por los turistas. La plaza tiene un moderno metro, un feo arbol de navidad de metal y un extraño oso comiéndose un brócoli gigante.

Plaza Puerta del Sol



Estatua El oso y el madroño



Seguimos caminando por la calle de Alcalá hasta la Cibeles, cruzamos Recoletos y desde allí hasta la Puerta de Alcalá.

Fuente Cibeles





Paseo de los Recoletos



Puerta de Alcalá



Este monumento está en una de las esquinas del Parque del Retiro, así dimos una vueltita por allí, volviendo por el Paseo del Prado otra vez hacia la calle Alcalá donde se cruza con Gran Vía, allí está el Círculo de Bellas Artes que tiene una cafetería muy linda, muy “europea”, con mesitas en la vereda frente al Edificio Metrópolis, donde nos tomamos unas cervezas mientras se hacia de noche y Madrid se iluminaba.

Parque del Retiro



Paseo del Prado, Plaza de la Lealtad





Paseo del Prado, Fuente de Neptuno



Calle de Alcalá, Iglesia de San José



Cafetería del Círculo de Bellas Artes con Male despuntando el vicio que mató a Sandro



Edificio Metrópolis





Ya con la noche encima buscamos con urgencia algún lugar donde comer, específicamente el Museo del Jamón y luego de llenar la panza con el jamón más rico del mundo, caminamos por el entramado de calles peatonales que rodean la Puerta del Sol. Hay unas lindas calles con edificios con mosaicos y murales en las paredes, mucho movimiento turístico en la Plaza de Santa Ana, zona especializada en el tapeo, con Teatro Español, Teatro de La Comedia y Monumentos a García Lorca y Calderón de la Barca incluídos.





Plaza de Santa Ana





Finalmente, atraídos por la música volvimos al lugar desde donde partimos, que dado los mariachis se podría pensar que estábamos en Cancún, pero no, era la Puerta del Sol, que a esa hora de la noche estaba en su apogeo. Los turistas, las estatuas vivientes y los músicos se mezclan en un interesante cóctel ruidoso y alegre.








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