Calle de la Montera


El apartamento estaba muy bien ubicado, a una cuadra de Gran Via y cuatro de Puerta del Sol, una peatonal animada incluida la calle de las putas nuestras, era un excelente lugar para partir después del desayuno y volver a la hora de dormir. Aunque a veces el sueño se interrumpía con algo de ruido exterior, un gritito por allí “vamos papi”, algún borrachito por allá, nada violento por cierto, quizás porque en la otra calle estaba la comisaría y había cámaras por todos lados, pero nunca vimos ningún hecho que nos hiciera querer abandonar el lugar.

Así que de inmediato caminamos hacia la Puerta del Sol que como siempre estaba muy animada por los turistas. La plaza tiene un moderno metro, un feo arbol de navidad de metal y un extraño oso comiéndose un brócoli gigante.
Plaza Puerta del Sol

Estatua El oso y el madroño

Seguimos caminando por la calle de Alcalá hasta la Cibeles, cruzamos Recoletos y desde allí hasta la Puerta de Alcalá.
Fuente Cibeles


Paseo de los Recoletos

Puerta de Alcalá

Este monumento está en una de las esquinas del Parque del Retiro, así dimos una vueltita por allí, volviendo por el Paseo del Prado otra vez hacia la calle Alcalá donde se cruza con Gran Vía, allí está el Círculo de Bellas Artes que tiene una cafetería muy linda, muy “europea”, con mesitas en la vereda frente al Edificio Metrópolis, donde nos tomamos unas cervezas mientras se hacia de noche y Madrid se iluminaba.
Parque del Retiro

Paseo del Prado, Plaza de la Lealtad


Paseo del Prado, Fuente de Neptuno

Calle de Alcalá, Iglesia de San José

Cafetería del Círculo de Bellas Artes con Male despuntando el vicio que mató a Sandro

Edificio Metrópolis


Ya con la noche encima buscamos con urgencia algún lugar donde comer, específicamente el Museo del Jamón y luego de llenar la panza con el jamón más rico del mundo, caminamos por el entramado de calles peatonales que rodean la Puerta del Sol. Hay unas lindas calles con edificios con mosaicos y murales en las paredes, mucho movimiento turístico en la Plaza de Santa Ana, zona especializada en el tapeo, con Teatro Español, Teatro de La Comedia y Monumentos a García Lorca y Calderón de la Barca incluídos.


Plaza de Santa Ana


Finalmente, atraídos por la música volvimos al lugar desde donde partimos, que dado los mariachis se podría pensar que estábamos en Cancún, pero no, era la Puerta del Sol, que a esa hora de la noche estaba en su apogeo. Los turistas, las estatuas vivientes y los músicos se mezclan en un interesante cóctel ruidoso y alegre.



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