domingo, 15 de noviembre de 2009

Dia 34 - Barcelona

Qué puedo decir de Barcelona sin teñir la ciudad de cariño y verla con ojos cómplices. Es la ciudad de mis amores, donde viví y me imagino volviendo algún día. Una ciudad que tiene todo para hacer feliz a los que la habitan, que hay que recorrer con tiempo, deteniéndose en sus múltiples facetas y mirar varias veces para ver bien lo que atesora. Una ciudad que se descubre cada día donde la experiencia de caminarla es única y hay que experimentarla cada uno. Barcelona es una ciudad para quedarse a vivir, asi que si preguntan en una agencia les dirán que con cuatro días alcanza, si me preguntan a mi les diré que una semana es poco.

Un primer día de recorrido, cálido, tranquilo, después de la locura parisina con su frío y sus caminatas a paso forzado, esta vez paseamos lentamente por las Ramblas, de qué otra manera se puede comenzar a conocer Barcelona, nos metimos en el barrio Gótico, pasamos por la Catedral hasta la Plaza San Jaume. Se llega por el Carrer del Bisbe, que parece era la principal calle de la ciudad romana Barcino nombre abreviado de Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, verdadero nombre de la ciudad fundada en la época de Augusto en el 15 a.C. Porque Barcelona fue en principio un campamento y una colonia romana y la plaza donde están los edificios de gobierno es el lugar donde se asentó el campamento romano, por eso las murallas la circundan. Retomamos luego la rambla hacia el Port Vell -el Puerto Viejo- y llegamos al Maremagnum, cruzamos su hermoso puente de madera sobre el mar con la ciudad iluminada detrás, entre lágrimas de emoción y risas dejamos que nos encontrara la noche volviendo dulcemente por el camino recorrido.


Ramblas




Palau de la Virreina



Portaferrisa



Barrio Gótico

Carrer del Bisbe



Plaza de Sant Jaume



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