








Aquí vemos a la doncella Marie-Helene esperando al alférez Patrice que fue enviado por el rey a Flandes, antes de la revolución. ¿Será que el alférez volverá, Marie-Helene?

Por la noche el tren y luego el metro nos dejó a los pies de la Torre Eiffel iluminada y emitiendo destellos 5 minutos cada hora.
Creo que Marie-Helene me siguió en el tren, qué miedito.

La vuelta fue una caminata a orillas del Sena, cruzar los puentes y buscar un lugar para comer cerca de la Opera. Hacía frío, la noche estaba despejada, Paris luminosa, nosotros cansados. Fue un buen día.
Soberbio pero no me gustan los departamentos sin baño con fantasmas de decapitados jaja.
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