Por el camino nos topamos –sin buscarlo realmente- con el famoso Molino de la Galette que es creo el único que queda de esa época (1800), y que pintaron impresionistas como Renoir en sus cuadros, incluso hay uno de Van Gogh en Buenos Aires.
Montmarte fue el hogar de los impresionistas y de la bohenia parisina del siglo XIX, pero como diría Charles Aznavour:
Del que nada sobrevive
Con su nueva decoración
Montmartre parece triste
(La Bohème, 1965)
Como yo no viví la época de los impresionistas ni la de la bohemia parisina, me gustó mucho, aunque reconozco que en esta época del año tiene un aire un tanto melancólico como se ve en el video.
La Basílica del Sacre Coeur fue construída entre 1875 y 1919, queda en lo alto de la colina y desde allí se observan unas vistas espectaculares de París.
Desde allí fuimos en metro a La Défense, el moderno distrito de negocios de Paris, donde se alzan rascacielos sobre una gran explanada.
Volvimos en metro hacia el Arco de Triunfo, donde la televisión estaba preparando la transmición del desfile del día siguiente y los japonesitos que nunca faltan hacían morisquetas a las cámaras para salir en las pantallas gigantes. Por allí tembién aparecieron algunos veteranos de guerra para participar del festejo, estaba animado el lugar, pero decidimos seguir porque la tarde pasaba rápido y queríamos antes cafetear un rato. Aclaro que cafetear a veces es un eufemismo para indicar la actividad de ir al baño con la excusa de tomar un café.

Trocadero es una gran explanada que queda frente a la Torre Eiffel rodeada por el Palais de Chaillot, con escaleras, jardines y fuentes. En ese palacio se firmó la Declaración de los Derechos del Hombre y así se llama también la explanada. En ésta se ubican los muchachos africanos que tratan de vender todo tipo de souvenirs –horribles la mayoría- a los turistas y salen huyendo cada vez que aparece la policía. Por suerte el paso policial es pausado, tranquilo, lo que da tiempo a los muchachos a levantar todo y esconderse en la parte baja de la explanada. A eso se llama convivencia, aprenda la police griega.
Desde la explanada hay una vistas espectaculares de la Torre
Cruzamos la torre y caminamos un rato por el Champ de Mars, el Campo de Marte hacia la Escuela Militar, desde allí al Hôtel des Invalides donde está el Museo de la Armada
Desde allí entramos nuevamente a Saint-Germain-des-Pres buscando la Rue du Bac donde está la Capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa, para cumplir un encargo y aprovechamos además para comprar estampitas, medallitas y esas cosas para regalar en un ataque de religiosidad incontenible.
Por la noche paseamos un rato por el barrio y caminando por la Rive Gauche cruzamos el Pont de la Concorde hacia la Plaza del mismo nombre. Y ya que estabamos caminando, para no perder la costumbre volvimos a pié haciendo el caminito consabido de Madeleine, Opera, Saint Lazare y de vuelta al hotel desde donde partimos por la mañana.
Sí, efectivamente fue el día que más caminamos en todo el viaje, un círculo de varios kilómetros durante 10 horas. Esa noche, me saqué los pies, los tiré en el tachito de basura del baño y me fui arrastrando sobre los muñones a dormir.
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